lunes, 3 de agosto de 2009

Across the distance - 1 - ZERO

Al empezar a detallar de que o sobre que tratara este blog, empiezo a recordar muchas historias muy interesantes de mi vida. Me anime al ver a mis hermanos J & B (como el scotch que tomaba de niño) y me pregunte ¿por qué no puedo ser un blogger? después de casi 2 años recordé esta pregunta, y bueno estoy aquí compartiendo historias en las cuales fui protagonista, simplemente es la hora de comenzar.

Las primeras imágenes que recuerdo es la de un niño algo hiperactivo, corriendo y jugando con su hermano menor en una iglesia (hasta ahora siguen siendo un par de herejes o fariseos como diría mi antiguo profesor de religión) esperando la llamada del sacerdote o las de su madre para empezar con el bautizo.
Eran las 6 de la tarde en un día de invierno, donde comenzaba a formarse la noche en la ciudad capital, el mayor sabía lo que iba a pasar, pero no imagino que sería el comienzo de las muchas historias que le han ocurrido a lo largo de casi 25 años (claro a partir de ese día) y todo esos recuerdos meterlos a una gran red de información del futuro.
A verlos correr sin control e isotrópicamente en aquel lugar, su madre con la sonrisa que la caracteriza (mas adelante sabrán que esto es un sarcasmo) les jaloneaba las orejas y los obligaba a cerrar la boca, en esos momentos no sabía el por qué de tanta energía, pero veo al niño embarrado de chocolate y claro su hermano con su Cua-Cua al costado. Estaban de terno ambos, el mayor con un conjunto plomo y zapatos negros miraba sobre su cabeza tratando de adivinar cual santo estaba dibujado en la pared, el menor llevaba terno de color marrón con una sonrisa y sus ojos achinados (en esa época) trataba de escapar de los brazos de su madre para después terminar agotado por tanto forcejeo, luego de varios minutos de paciente espera comenzó el ritual, sintió el frio del agua bendita en su cabeza y riendo como un sonso se decía a sí mismo; por las puras… total… ya me bañe, en cambio su compañero de mil aventuras, de haber destruido tantos castillos de almohadas, de construir una represa en su jardín, de escapar lo más rápido del moustro de la reja negra, cayó en llanto al sentir el agua helada.

Una escena aun más antigua llega a mi mente, justo en el cuarto en donde me encuentro escribiendo. Veo a los dos frente a la televisión, como siempre la gata loca y el ratón Ignacio haciendo de las suyas, un cobarde ladrillazo cae sobre la cabeza de la pobre gata, pareciera alguna escena sacada de una de las incontables protestas de los transportistas pidiendo que se les baje las multas o alguna marcha de la CGTP exigiendo la liberación de algún dirigente. Veo al mayor jugando con sus pequeños pies en la base del televisor, sabiendo que ocurriría lo peor alerto a su hermano menor a huir, los pies se engancharon inevitablemente en la estructura que sostenía la televisión lo cual provoco que la televisión de 21 pulgadas y gracias a la ayuda de la gravedad cayera sobre el hermano mayor (bueno realmente era evitable pero no estaba la empleada que luego de este terrible hecho fue despedida y a razón de lo cual se vengó llevándose el motor de la refrigeradora) en estos momentos se oscurece la escena, años más tarde se enteraría que estuvo 3 días sin despertar y la televisión intacta quedo como prueba de aquel día, pero al final tuvo su venganza vendiéndolo a 20 soles; viejo, maltrecho y sin prender se fue uno de los responsables de la mayor hibernada que me he mandado.

1 comentario:

  1. pues yo recuerdo muy bien como trepabamos el TV y recuerdo q el otro q era mas pequeño me cayo a mi y se me hincho la rodilla y puta madrre años despues me la tendria que operar...lolazo...

    ResponderEliminar